¡Tierra y Libertad, 2021! Solidaridad con la Gira por la Vida de los zapatistas

Tomado de caminoalandar

Por Michael Löwy.

Publicado en Camino al andar.


Pintura: Paola Stefani La Madrid.

Somos muchos en este viejo continente europeo saludando la Gira por la Vida de los compañeros zapatistas. Por su carácter mundial, planetario, es una iniciativa histórica, sin precedente. Es un ejemplo impresionante de la fuerza internacionalista da la experiencia zapatista, que ha impactado las consciencias de tanta gente en los más distintos lugares del mundo. Una experiencia que con todos sus inevitables límites y contradicciones, mantiene en alto, hace treinta años, la bandera roja y negra de la dignidad y de la emancipación.

Expresión de este compromiso ético, social, humano y revolucionario es la extraordinaria Declaración Por la Vida, que asocia en una síntesis hermosa de la apertura a la diversidad y la convergencia en el combate al sistema.

“No es posible domesticar este sistema” dice la Declaración. ¡Muy acertado! Si el sistema fuera un animal salvaje -un cocodrilo, o un tigre- quizás se le podría domesticar. Pero es algo mucho peor: una máquina ciega de destrucción, que aplasta todo en su camino. El capitalismo -para llamarlo con su nombre y apellido- es un sistema intrínsecamente perverso, cuya lógica destructiva es necropolítica y ecocida, sacrificando todas las formas de vida, humanas o no, a los nuevos ídolos, equivalentes de los antiguos Moloch, Mammon y Baal: el Mercado, la Ganancia, la Acumulación del Capital.

“La supervivencia de la humanidad depende de la destrucción del capitalismo”, dice la Declaración. ¡Tiene mil veces razón! El capitalismo, en su dinámica destructora del planeta, nos está conduciendo, con inexorable dinámica, hacia una catástrofe ecológica sin precedente, que amenaza los fundamentos mismos de la vida en el planeta: el cambio climático. Necesitamos destruir el sistema antes que nos destruya: en otras palabras, necesitamos de una revolución. Walter Benjamin, en 1940, definía la revolución no como “locomotora de la historia” sino como la humanidad que tira los frenos de urgencia para parar el tren. Nada más acertado en nuestros días: somos todos pasajeros de un tren suicida, la civilización capitalista moderna, que camina con velocidad creciente hacia un abismo mortal: la catástrofe ecológica. Tenemos que tirar los frenos de urgencia de la revolución antes que sea demasiado tarde. Los zapatistas están en la vanguardia de esta gran pelea planetaria.

Es muy actual en 2021 la vieja consigna de Emiliano Zapata, grabada con letras de fuego en las banderas del Ejército del Sur: ¡Tierra y Libertad! “Tierra” significa en nuestra época no solo la lucha campesina por su tierra -más que nunca actual en los países del Sur global- sino también la lucha para salvar nuestra Madre Tierra de la saña destructora del capital. Y “Libertad” significa no solo acabar con los varios dictadores que, como Porfirio Díaz, oprimen a sus pueblos, pero también libertar a la humanidad de la dictadura del capitalismo, que busca encerrarnos todos en una jaula de acero.

Ustedes, compañeras y compañeros de la delegación de los indígenas y de los insurgentes de México, nos traen un mensaje de lucha intransigente, de resistencia tenaz, pero también de esperanza, de búsqueda de alternativas anti sistémicas, de formas comunitarias de organización de la vida. Ustedes representan lo más antiguo – las tradiciones colectivistas y comunitarias pre-coloniales de las civilizaciones indígenas de las Américas- y lo más nuevo, la auto-organización, el auto-gobierno de las comunidades insurgentes.

Parafraseando al Che Guevara, diría que necesitamos de uno, dos, tres, cien Chiapas rebeldes en el mundo. Quizás vuestra Gira por la Vida contribuirá para que se extienda, por otros lugares, la voluntad de ruptura con el sistema, la búsqueda de alternativas radicales.

¡Hasta la Victoria de la Vida, Siempre!

Michael Löwy