Respuesta del CIPOG-EZ tras declaraciones del Obispo Salvador Rangel

AL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL
AL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO
AL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
A LA RED NACIONAL CONTRA LA REPRESIÓN
A LAS REDES DE REBELDÍA Y RESISTENCIA
A LA SEXTA NACIONAL E INTERNACIONAL
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

31 DE MAYO DE 2021

Después de denunciar el dolor y muerte que envuelve a las 24 comunidades del Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), de denunciar las formas en las que el grupo narco-paramilitar “Los Ardillos” mantiene cercadas a nuestras comunidades, con asesinatos, secuestros, desapariciones, tortura y desplazamientos de comunidades enteras y de que decidiéramos realizar un bloqueo carretero el pasado 28 de mayo con la demanda de ser escuchados para no morir asesinados, y anunciar que no permitiríamos las elecciones porque el clima de violencia que se vive en el país debido a éstas se crece con una brutalidad inusitada, el obispo Salvador Rangel Mendoza, conocido por su relación con diversos grupos de la delincuencia organizada incluyendo a “Los Ardillos”, ayer 30 de mayo valiéndose de su posición de obispo de Chilpancingo, Chilapa así como administrador de otras diócesis, hizo declaraciones que nos preocupan, pues prácticamente nos señala, criminaliza y se posiciona a favor de quienes nos matan al no condenar a los asesinos, pero sí a quienes por años hemos padecido de la presencia de los grupos narco-paramilitares.

Pidió que interviniera la federación para “meter en cintura a los rebeldes del CIPOG-EZ”; también mencionó que “ese grupo de Jesús Plácido (coordinador del CIPOG-EZ) es un show político, es un juego que trae con el gobierno, es pura propaganda mediática”, agregó “aquí se necesita a alguien con pantalones que meta en cintura a esos rebeldes” porque estamos afectando una elección.

Con la sotana que le da el obispado, predica la muerte. En sus palabras no está Dios, está el poder, está el ser cómplice de “Los Ardillos” y está la muerte, de los principios de Dios vemos que usted no cuenta con ninguno, pues sabe perfectamente que al mencionar que «nos controlen» no sólo llama a las autoridades, sino a los grupos del crimen organizado y a sus fieles a dudar de las muertes de hombres y mujeres de nuestras comunidades. Simplemente, el pasado 25 de mayo “Los Ardillos” incursionaron en la comunidad de Zacapexco, disparando a matar a quienes la habitan, semanas atrás, sufrimos una emboscada donde murió nuestro compañero Jordán Terjiño Luna y fueron heridos otros compañeros y si seguimos ejemplificando no alcanzaríamos a decir en palabras toda la impotencia que se llega a sentir cuando todo se vuelve adverso, incluyendo la palabra de quienes dicen ser representantes de Dios y al mismo tiempo llaman a la represión y a la muerte.

¿Que no tendría que estar pidiendo justicia para los oprimidos? ¿Los asesinatos, secuestros, desapariciones, tortura, las violaciones a todos los derechos humanos, la orfandad por tanta muerte, los desplazamientos, son show político y propaganda mediática? Una posición tan inhumana e insensible, no parece propia de un ministro de la iglesia.

Pero bien lo sabemos que en la historia de México, ha habido sacerdotes y religiosos que eligieron su lugar en la historia. Aquellos que se ponen del lado del oprimido, de quienes demandan justicia, igualdad y profesan el amor al prójimo, la solidaridad con quienes la necesitan. Por otro lado, quienes se ponen del lado del opresor, del mandón, de los poderes económicos, de los hacendados y de la clase política. Ahí está el obispo Abad y Queipo en contra de la Independencia de México exigiendo castigo y excomunión para el cura Miguel Hidalgo, jefe insurgente, rebelde que tenía claro que la rebeldía es una necesidad cuando la explotación, el desprecio, la represión y el despojo, se agudizan en contra de la población; entonces sí somos rebeldes y usted es uno más de los que están con los poderosos, que le preocupa más que haya elecciones para ver quién será su nuevo capataz que la vida de quienes morimos con muertes trágicas.
Y otra vez, ustedes los que están del lado del poder siempre miran la represión como salida, no piden solución a las justas demandas del CIPOG-EZ, al contrario, pide a alguien con «pantalones para poner en cintura a esos rebeldes», muerte y más muerte, ese es su camino, mientras nosotros y nosotras elegimos el camino de la vida, ese que usted llama propaganda. En sus manos hay sangre y habrá más, pues está llamando a reprimir, a asesinar y poniendo nombres, señalando a nuestro compañero Jesús Plácido, que no ha hecho sino organizarse junto a las 24 comunidades para defender la vida y cohesionar a las comunidades para vivir dignamente, algo que a ningún gobierno y mucho menos a usted, les ha interesado; es por eso que si algo le llega a ocurrir a él o a alguno o alguna de quienes integramos al CIPOG-EZ, usted será el responsable.

Por cierto, jugar con el gobierno es una cosa que no hacemos, por eso nos desprecia, porque no queremos jugar con él. Queremos que haga su trabajo, que detenga a los asesinos, a «Los Ardillos» que usted muy bien conoce y encubre ¿por qué no pide a alguien con pantalones para desarticular a «Los Ardillos»? ¿Se da cuenta del sentido de sus palabras? ¿Se da cuenta del lado que ha elegido? No esperábamos más, ya en otras ocasiones había dejado claro que su lugar es con los grupos de poder y con los asesinos; que su palabra, sus prédicas, van cargadas de odio y desprecio para quienes defendemos la vida. Usted es el heredero de los conservadores, de los religiosos que se alegraron cuando países como Francia invadieron México en el siglo XIX, que ordenaban en repique de las campanas tras el paso del invasor.

Vida y no muerte, respeto a nuestros territorios y no territorios para el narco y la droga, paz y no guerra, esas son nuestras consignas, si eso es mediático, si esto es rebeldía, si para usted la prioridad son las elecciones y no nuestras demandas, está claro de qué lado está. Por nuestra parte seguiremos defendiendo la vida de nuestras comunidades y resistiendo a quienes nos asesinan. No nos vendemos, no nos rendimos y no claudicamos.

Atentamente:
Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata