“El diálogo será con todos o no será”: Conferencia de prensa de la comunidad otomí en las instalaciones ocupadas del INPI.

Tomado de grieta

A quince días de haber ocupado de manera pacífica las instalaciones del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI), en el marco de la Jornada Nacional de Movilización en Defensa de la Madre Tierra, Contra la Guerra al EZLN, la comunidad indígena otomí residente en la Ciudad de México realizó una conferencia de prensa el martes 27 de octubre para denunciar la omisión de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y del titular del INPI, Adelfo Regino quienes se han negado a responder a sus exigencias de vivienda, salud y vida digna. Frente a esta negligencia, la comunidad otomí exige la presencia de la jefa de gobierno de la Ciudad de México y el titular del INPI el 3 de noviembre para una mesa de negociación en las puertas del edificio ocupado.

Colectivo Grieta, 29 octubre 2020. En la conferencia de prensa participaron miembros de la comunidad otomí residente en la Ciudad de México que exigen garantía de condiciones para una vida digna. Mientras el gobierno ha tratado de minimizar esta lucha, promoviendo un cerco mediático, los pueblos organizados y coordinados que hoy tienen tomado el edificio del INPI aclaran que no son un “grupo”, como les ha llamado el INPI, sino la comunidad otomí residente en la Ciudad de México que exige justicia para vivir dignamente.

Filiberto Margarito, Concejal del Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno (CNI) y miembro de la comunidad otomí de Santiago Mexquititlán, abrió la conferencia de prensa reiterando que ocuparon las instalaciones del INPI el 12 de octubre conmemorando “528 años de resistencia y rebeldía, por el respeto a la autonomía, dignidad y rebeldía de nuestros pueblos”. Sin embargo, después de 15 días de ocupación, comentó “seguimos mirando desprecio, discriminación indiferencia gubernamental frente a nuestras demandas, nuestra palabra y nuestra lucha, no importa si es gobierno local o federal”. Este desdén se volvió a evidenciar por la publicación de un comunicado por parte del INPI a través de su cuenta de twitter, sin fecha y sin destinatario, convocando a una mesa de diálogo para resolver las demandas de los ocupantes. Frente a esto, la comunidad Otomí exigió que la jefa de gobierno realizara un pronunciamiento público pero sobre esto nunca recibieron respuesta, demostrando la falsedad detrás del ofrecimiento gubernamental al diálogo.

Posteriormente tomó la palabra Isabel Valencia, integrante de la comunidad otomí del predio ubicado en la calle Zacatecas núm. 74 (Colonia Roma, CDMX), para hablar de las causas y razones que los llevaron a tomar las instalaciones del INPI. En su exposición, Isabel comenzó evidenciando la responsabilidad que tiene el INPI en el proyecto de despojo que avanza sobre el territorio nacional para afirmar contundentemente “este instituto no nos representa”. Explicó que “desde aquí se imponen despojos al territorio y a la madre tierra, se avalan consultas simuladas, se asesina a defensores de la madre tierra, el agua, los montes y nuestros recursos naturales, tal es el caso de nuestro hermano Samir Flores Soberanes”. Y denunció que desde el INPI “se diseña la imposición de proyectos como el Tren Maya, el Corredor Interoceánico, el Proyecto Integral Morelos, el Aeropuerto Internacional de Santa Lucia o la refinaría de Dos Bocas, entre otras”.

Como se evidenció en su intervención, estos megaproyectos y los convenios internacionales que el mal gobierno ha suscrito sólo muestran la contracara de un proyecto de despojo que niega a los pueblos originarios como sujetos de derecho público. Por lo tanto, continuó Isabel, “denunciamos que el INPI está al servicio de los monopolios, las transnacionales y el capital financiero que garantiza su actuar con la Guardia Nacional y la Policía Minera”. En resumidas cuentas -reiteró- “tomamos el INPI como un acto de repudio porque el instituto y su director representan la más grande traición a los pueblos y comunidades indígenas”.

Isabel comentó que la toma del INPI también se realizó por el despreció y el despojo del mal gobierno en sus comunidades originarias de Santiago Mexquititlán, Querétaro, donde se impulsan proyectos de inversión para el turismo a costa de la vida comunitaria y el bienestar de los pueblos otomíes en esa región. Por ello planteó que la ocupación del INPI se realizó para “demandar solución a la problemática que aqueja a los seis barrios de Santiago Mexquititlán como el agua, drenaje, alumbrado, pavimentación, hospitales, escuelas, mercados públicos y de artesanías. Rechazamos la imposición de la remodelación de cinco mil metros cuadrados correspondientes a la plaza pública de Santiago que se ha llevado a cabo sin una consulta previa, libre e informada como lo establece el convenio 169 de la OIT”.

Después habló Alejandra Toribio, integrante de la comunidad otomí del predio ubicado en la calle Guanajuato núm. 200 (colonia Roma, CDMX) quien planteó que la comunidad otomí organizada, que decidió por asamblea la ocupación del INPI, le informa “al señor Adelfo que tomamos el INPI para decirle, como dicen nuestros hermanos zapatistas, que existimos en resistencia y rebeldía… No más seguir de rodillas frente al traidor de nuestros pueblos y comunidades indígenas”. Alejandra informó sobre el comunicado núm. 63 del INPI, hecho público a través de twitter, el cual no tenía fecha ni destinatario y sólo se refería a un grupo otomí cuando realmente se trata de la comunidad otomí hñäñho de Santiago Mexquititlán residentes en la Ciudad de México. Por tal motivo, mencionó Alejandra, “dijimos hay que levantarnos como pueblos y comunidades indígenas porque ya no vamos a estar de sus pies de Adelfo Regino”.

Posteriormente fue turno de Joaquina Paulino, integrante de la comunidad otomí residente del predio Roma núm. 18 (colonia Juárez, CDMX) quien afirmó que, como comunidad, rechazan la intermediación propuesta por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México para resolver sus exigencias. Como afirmó Joaquina, esta comisión “no nos representa y no es garante de nuestro derecho” porque “cuando fuimos desalojados del predio de Roma 18, ellos nunca fueron a visitarnos o a vernos”. Lo mismo hizo Claudia Sheinbaum que públicamente pronunció que en ese predio no había granaderos “cuando resultó que habían 300 granaderos, fuimos desalojados, golpeados. No le importó si habían adultos mayores, niños, mujeres embarazadas y jóvenes”. A pesar de esta agresión, la CDHCM, que ahora busca ser supuesta intermediaria, no hizo nada por proteger la integridad de la comunidad otomí. Por tal motivo rechazaron la participación de la CDHCM porque -reiteraron-, “a ellos no les importó” que durante dicho desalojo hubiera “personas de tercera edad o niños. No les importó y fuimos desalojados y golpeados”.

Joaquina también narró el caso de una compañera vendedora que fue agredida en la vía pública con su pequeño hijo y “cuando nosotros solicitamos [a la CDHCM] que vinieran a apoyarnos, nos dijeron que no porque ya fue juzgada y se tuvo que ir en el torito con todo y su pequeño hijo”. Por esto, concluyó, “le decimos a la CDHCM que no la aceptamos como mediadora y mucho menos le tenemos confianza para establecer una mesa de diálogo”

Para presentar una propuesta a la jefa de gobierno, Filiberto tomó la palabra para afirmar que después de varias arbitrariedades por parte del gobierno que le han cerrado las puertas a la comunidad otomí en su exigencias por la garantía de una vida digna, después de haber cumplido todos los requisitos de ley sin haber tenido respuesta del gobierno anterior y actual, después de haber buscado soluciones de diálogo por todos los medios necesarios y legales sin haber obtenido resultados, después de haber buscado apoyo en diferentes instancias gubernamentales y encontrar oídos sordos, después de tanto desprecio, violencia, promesas y mentiras, ahora decidieron que “YA BASTA”. Por tanto, comentó Filiberto, ya no irán a buscar ayuda, sino que ahora van a exigir el cumplimiento de sus demandas. A quince días de la toma de las instalaciones del INPI y frente a los oídos sordos del gobierno, la comunidad otomí exigió la presencia de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y al titular del INPI, Adelfo Regino, a presentarse en las instalaciones ocupadas el martes 3 de noviembre de 2020 a las 10 a.m.
“Les damos cita en la puerta principal del INPI para establecer las bases que debería conducir el establecimiento de mesas de diálogo entre las autoridades locales y federales y la comisión representativa que nombre la comunidad otomí residente en la Ciudad de México”.

Finalmente, la conferencia de prensa cerró con las palabras de Maricela Mejía, Concejala del Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno e integrante de la comunidad otomí, quien habló de la propuesta de diálogo “que será con todos o no será”. Maricela mencionó que “de llevarse acabo la mesa de diálogo, no se podrá realizar de manera unilateral sino que se requiere de la participación de todas las partes para poder instalar la mesa de trabajo y definir la agenda y ruta de acuerdo”. Al hacer responsables a Claudia Sheinbaum y a Adelfo Regino de la toma del INPI, Maricela mencionó que “si no se presentan cualquiera de las dos personas, no habrá diálogo” y para concluir afirmó que “en caso de que no acudan ese día para esa mesa de diálogo, también les decimos que pasaremos a sacar las cosas. Empezaríamos con el primer piso para poder estar más cómodos ahí adentro y que pueden ellos pasar por sus cosas, por sus equipos, si eso les preocupa. Aquí en la calle los podrán recoger porque no van a tener acceso para pasar adentro. Que sea esta casa para los pueblos y que de verdad recibamos a todos nuestros hermanos y hermanas que vengan de lejos”.

La conferencia de prensa concluyó con el canto de consignas por parte de la comunidad otomí presente.
Para escuchar la conferencia de prensa completa: