Carta abierta a Alejandro Solalinde

A partir de que en varios medios de comunicación y redes sociales has trasgredido la discreción de conversaciones privadas, y externado opiniones calumniosas sobre mi persona, me veo en la necesidad de contestar por esta vía a tus declaraciones impregnadas de soberbia, por cierto, uno de los pecados capitales.

Mucho preocupa el racismo que expresas al pensar que el zapatismo puede ser “administrado”, y que quienes acompañamos a los pueblos indígenas nos pudiéramos prestar a ese tipo de conductas contrarias a la ética y a nuestras trayectorias de vida. Tus dichos, te identifican con quienes, penosamente,
consideran que sujetos autónomos pueden ser manipulados.

Defiendo el derecho de ejercer la critica hacia cualquier gobernante, o persona, cuyos planteamientos sean contrarios a mi conciencia e ideas marxistas, que tu has calificado de “dogmáticas”. Lo paradójico es que tus creencias primordiales, como sacerdote, se basan no en una teoría científica, sino precisamente en un dogma, el de la fe, con el profundo respeto que tengo por los creyentes.

Es falso que el odio a una persona guie mis palabras, escritos y acciones, mi brújula ha sido siempre, sí, el odio a cualquier forma de explotación e intolerancia entre seres humanos.

Lo siento, quien tiene que rectificar eres tú.

Con saludos cordiales.

Gilberto López y Rivas